domingo, 20 de febrero de 2011


Para una versión del I Ching
Jorge L. Borges

El porvenir es tan irrevocable
Como el rígido ayer. No hay una cosa
Que no sea una letra silenciosa
De la eterna escritura idescifrable
Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
Es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja
No te arredres. La ergástula es oscura,
La firme trama es de incesante hierro,
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.

4 comentarios:

Leonardo B. dijo...

[o momento, o instante enorme e breve da vida em Borges]

um abraço,

Leonardo B.

Paula Malugani dijo...

Inmenso poema, cuando lo conocí no paré hasta saberlo de memoria. Me encanta recorrerlo.
Un abrazo, Leonardo.

Elsa Tenca Mariani dijo...

Así fue él ,Borges,controvertido en su tiempo pero verdadero.
Con un mandato FÉRREO en su ayer ,la luz de su ceguera y el cauteverio de sus "próximos".
Celebro que hayas publicado este poema.
Un abrazo:
Elsa

JUAN JES dijo...

El movimiento de la flor geométrica, es como un manantial para el I Ching de Borges.