jueves, 9 de abril de 2009


El silencio de los asesinos

Es viscoso el silencio de los asesinos.
Es ciego a la belleza y sus liturgias,
se le quebraron las alas
pero vuela…

Es un cuervo bizco
comiendo los ojos de su padre.
Un vacío infecundo
macerado en las tinieblas de la envidia,
una bofetada
en la intemperie de los sin piel.

Es un silencio rictus
de ala lúgubre,
picoteando la urdimbre
de un cálculo aciago.

5 comentarios:

norma.cirulli dijo...

Es duro, pero es buenísimo !!!

arena dijo...

Siento no haber podido venir antes...no he tenido unos dias muchas fuerzas para hacerlo...gracias por tus palabras que me han servido de consuelo..en cuanto a tu poema como siempre...sorprendente y maravilloso a la vez en cuanto a la creatividad..un beso enorme navegante!.

Paula Malugani dijo...

Gracias Norma y Arena, un saludo!

La paciente nº 24 dijo...

Crudo como la mordida de un lobo, la voz del silencio en tus asesinas palabras.

Desgarrador.

Paula Malugani dijo...

Gracias Paciente nº 24, he poblado un silencio de palabras, y esta vez me salió verbo funesto, como dagas para perforar el tonto bullicio de los silenciosos. Un fuerte abrazo!