viernes, 17 de abril de 2009

Fantasma, dueño mío

Algo cae
del silencio
al nombre que te nombra.

Fugaces amapolas
nacían de las piedras
para morir
brillando en tu mirada.

Bebiste sigiloso
del agua
del olvido
tu murmullo escarlata
se diluía en el miedo.

Detrás del no
último rechazo
duerme iluminado
petrificado por la belleza de su sombra.

Convertido en nostalgia
Anclado en el vértice
de una disonancia cualquiera
circula sin paz
en torno a mi ausencia.

6 comentarios:

Sylvie dijo...

Es un poema muy bueno, lleno de colores, de musicalidad, de vida. Muchas gracias.

Walter Portilla dijo...

Algo se quiebra cuando alguien se despide pero jamás se rompe el recuerdo, te rodea en el silencio diciendo nombres que no quieres escuchar y tus oídos sordos se hacen los que escuchan.

Un abrazo querida Paula.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Ese inicio es fenomenal, de aquellos que te impide salir del poema sin haber devorado cada uno de los pulsos y sus impulsos.

Un abrazo
Marian

Paula Malugani dijo...

Gracias Sylvie, por poblar estos rincones de letra, con tu mirada. Un abrazo!

Paula Malugani dijo...

Otro abrazo para ti Walter, gracias por tus palabras... Yo a veces me interrogo sobre mis poemas, muchas veces me son más enigmáticos que otras voces. Sentí que me ayudabas a entenderlo. Un beso.

Paula Malugani dijo...

Gracias Marian por traerme nuevamente tu voz, me he sentido halagada con tu comentario. Me alegro que te haya gustado.
Besos.